Los cuidados domiciliarios son una forma de acompañar a tu familiar en casa cuando su salud requiere más apoyo, ya sea por una enfermedad, por pérdida de autonomía o porque la familia ya no logra cubrir todo sola.
Un equipo entrega atención y seguimiento en el hogar para que la persona se sienta más contenida y atendida, y para que tú puedas sostener la rutina con menos desgaste.
Por eso, cuando el día a día se vuelve pesado, porque aumentan los síntomas, aparecen caídas, cambia el ánimo o simplemente falta tiempo, la atención es fundamental para apoyar con las tareas, orientar decisiones y ayuda a reducir urgencias, sin sacar a tu ser querido de su entorno.
¿Qué son los cuidados domiciliarios?
Los cuidados domiciliarios entregan apoyo en casa según la necesidad de cada persona. Como el equipo acompaña en el propio hogar, puede notar cambios en la rutina y ajustar indicaciones a tiempo, sin forzar traslados ni intervenir en el ritmo familiar.
Aunque cada situación varía, los cuidados domiciliarios suelen incluir:
- Apoyo en higiene, alimentación e hidratación, según autonomía.
- Supervisión de rutina, descanso y seguridad en el hogar.
- Observación de señales de alerta (ánimo, apetito, sueño, movilidad).
- Orientación a la familia para sostener hábitos y decisiones del cuidado.
- Coordinación de apoyos complementarios cuando se necesitan.

¿Qué tipos de pacientes reciben atención domiciliaria?
La atención domiciliaria ayuda más cuando tu familiar necesita apoyo para sostener su rutina, evitar riesgos o seguir indicaciones sin que la familia cargue con todo. En general, estos casos aparecen con frecuencia:
Personas mayores que necesitan apoyo en su rutina
Cuando tu familiar necesita ayuda con la alimentación, el higiene o movilidad, el apoyo en casa resulta más llevadero si sumas turnos de cuidadoras a domicilio, de modo que la carga diaria no recaiga en una sola persona.
Personas que viven con deterioro cognitivo
Si tu familiar vive con un deterioro cognitivo, conviene un acompañamiento más especializado, ya que la rutina cambia y la comunicación se vuelve más sensible.
Por eso, cuando se aplican tratamientos especializados en el hogar sobre cómo tratar a los ancianos con demencia senil, sostienes mejor el día a día.
Pacientes con riesgo de caídas o con movilidad reducida
Si la persona pierde el equilibrio o necesita apoyo para levantarse y caminar, la supervisión en casa reduce riesgos, ya que alguien observa lo que ocurre y actúa a tiempo.
Además, cuando corresponde, el equipo puede coordinar apoyos para sostener la movilidad y prevenir complicaciones.
Pacientes que necesitan seguimiento después de una crisis
Después de una hospitalización, una caída o una descompensación, la atención domiciliaria ayuda a cumplir indicaciones y observar señales de alerta.
Cómo elegir cuidados domiciliarios
Cuando estás en esta etapa, la duda suele ser por dónde partir. Para que la coordinación no se vuelva otra carga, haz este ejercicio:
- Piensa en el día de ayer y marca en qué momento se te hizo más difícil (mañana, hora de comer, tarde, noche).
- Anota qué te dejó con intranquilidad (una caída, un olvido, que no quiso comer, que no durmió, que se desorientó).
- Define qué necesitas tú (que alguien acompañe, que supervise, que apoye la higiene, que ordene la rutina, que releve turnos).
Además, si la situación exige continuidad, porque aparecen caídas, olvidos o mayor dependencia, obtener un plan de cuidado adultos mayores domicilio, es la opción ideal para que la persona mayor se sienta más contenida en su propia casa.

Un apoyo de Situ que se nota en lo cotidiano
Cuidar a alguien en casa remueve todo, ya sea el sueño, los horarios y hasta la forma en que la familia se organiza. Aun así, cuando recibes ayuda de especialistas, permite ordenar el día y hasta cambiar el ambiente de tu casa, ya que baja la tensión, aparecen espacios para descansar y tu familiar se siente más acompañado.
Eso es lo que buscamos en Situ, que tu hogar siga siendo hogar, incluso cuando la situación se vuelve difícil.

