Pacientes postrados

Pacientes postrados: cuidados esenciales, riesgos y recomendaciones para la familia

El cuidado de pacientes postrados en casa exige plan constante que implique higiene y confort, cambios de posición para proteger la piel, hidratación y alimentación seguras, movilización según la indicación y acompañamiento emocional para que tu familiar no se sienta solo.

Además, en esta etapa suelen aparecer dudas tales cómo organizar turnos, qué señales vigilar y cuándo pedir ayuda. Por eso, tener una rutina clara y un enfoque de cuidado integral te permite actuar con más calma, anticiparte a riesgos y sostener el cuidado sin que todo recaiga en una sola persona.

Qué significa que una persona esté postrada

Una persona postrada pasa gran parte del día en cama o con movilidad muy limitada, por lo que depende de otros para actividades diarias como levantarse, asearse o incluso cambiar de postura. 

Por eso, el cuidado está asociado a aliviar molestias y anticiparse a riesgos que aparecen cuando el cuerpo permanece quieto por muchas horas.

 

Pacientes postrados

Cuidados esenciales en el día a día

Si tu familiar está postrado, estos cuidados suelen marcar la diferencia porque previenen problemas frecuentes y dan más calma a quienes cuidan y su alrededor:

  • Cambios de posición y cuidado de la piel: rota la postura según su tolerancia y organiza un reloj de cambio de posición para alternar los apoyos. Revisa a diario zonas como espalda, caderas y talones, porque la presión sostenida puede dañar la piel y generar lesiones por presión (escaras). 
  • Higiene y confort: mantén la piel limpia y bien seca, cambia ropa y sábanas cuando sea necesario y cuida la incontinencia para evitar irritaciones.
  • Hidratación y nutrición: ofrece líquidos y comidas según indicación, porque una hidratación y nutrición adecuadas ayudan a la piel y al estado general.
  • Movilización pasiva y ejercicios suaves (si es que corresponde): realiza movimientos suaves para evitar rigidez, siempre que el equipo tratante lo indique.
  • Rutina y descanso: ordena horarios de sueño, luz y actividades, porque el cuerpo y el ánimo responden mejor cuando el día tiene estructura.
  • Apoyo emocional: conversa, pon música y acompaña. Aunque el cuerpo esté quieto, la persona sigue necesitando un vínculo.

Riesgos más comunes en pacientes postrados y cómo prevenirlos

Cuando la movilidad baja, algunos riesgos aumentan. La buena noticia es que tú puedes prevenir muchos de ellos si actúas temprano:

  • Lesiones por presión: aparecen por presión, humedad y fricción. Prevén con cambios de posición, piel seca, superficies adecuadas y vigilancia diaria.
  • Infecciones: la piel frágil, sondas (si existen) y una higiene deficiente aumentan el riesgo. Mantén la limpieza, observa enrojecimientos, fiebre o cambios en el estado general.
  • Problemas respiratorios: la falta de movimiento favorece secreciones. Cambios de postura, ventilación de la habitación y un seguimiento clínico ayudan.
  • Estreñimiento: la inmovilidad y algunos medicamentos lo empeoran. Para ello hay que priorizar la hidratación, fibra según la tolerancia y consultar si el problema persiste.
  • Síndrome del cuidador: pide apoyo y organiza redes desde el inicio, porque así previenes el desgaste y sostienes mejor el cuidado. Materiales de apoyo para cuidadores del MINSAL/DIPRECE y SENAMA recomiendan pedir ayuda a tiempo y ordenar redes para sostener el cuidado.

 

Pacientes postrados

Un enfoque integral: cuerpo, mente y vínculo

Cuando cuidas a un paciente postrado, el cuerpo importa, pero el ánimo también. A veces, la casa se llena de tareas y ahí aparece el aislamiento social en el adulto mayor, que afecta su bienestar y salud. 

Según la OMS la soledad y el aislamiento social se asocian a bajos resultados en la salud de las personas mayores, por lo que conviene abordarlos como parte del cuidado y no como un tema secundario.

En lo cotidiano, tú puedes hacer mucho, como mantener rutinas con visitas a la habitación, música, lectura en voz alta o actividades simples, aunque tu familiar permanezca en cama. Lo importante es que la persona se sienta vista.

Cuándo pedir apoyo profesional 

Si notas dolor persistente, heridas, decaimiento, cambios bruscos de ánimo, problemas para tragar, fiebre o confusión, conviene pedir una evaluación. En muchos casos, un geriatra a domicilio genera un plan de salud, ajusta indicaciones y ayuda a definir prioridades, sobre todo cuando hay varias condiciones a la vez.

Además, cuando la rutina ya no se sostiene con una sola persona, añadir turnos con cuidadoras a domicilio alivia la carga y te permite descansar.

Cuida a tu persona mayor con Situ

El cuidado de pacientes postrados implica constancia, apoyo y un plan que tú puedas sostener. Cuando tú ordenas la rutina, vigilas señales de alerta y pides ayuda a tiempo, proteges a tu familiar y también te proteges a ti. 

En Situ trabajamos desde un cuidado integral del adulto mayor, porque la salud no vive en un solo síntoma, vive en la rutina completa del hogar. Por esa razón, contáctanos y te ayudamos a cuidar a tu ser querido. 

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